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Del territorialismo a la territorialidad económica

Autor: Shikry Gama / Año: 2003

1.- El territorialismo[1] es ese instinto de posesión que mueve a los humanos –como a todos los seres vivientes- para fijar y determinar el espacio vital que requieren para asegurar la territorialidad[2] de su especie.

1.1.- La evidencia más inobjetable del territorialismo, la encontramos en el mojón que los mamíferos depositan orinando u excretando en los linderos que establecen como posesión territorial de supervivencia. Esta misma actitud zoopsicológica se dio y sigue dándose también en las sociedades humanas.

1.2.- Los pueblos nómadas encontraron en el territorio de caza y pesca, el espacio vital que aseguraba la supervivencia tribal. La necesidad de preservar ese espacio vital los indujo a asentarse en el ambiente hasta convertirlo en el habitáculo tribal. Para conservar estas posesiones, fijaron –como los animales inferiores- los limites de sus territorios, para advertir a las tribus enemigas que ese ambiente les pertenecía y que todo extraño que penetrase en sus territorios corría el riesgo de ser eliminado.

1.3.- La codicia del bien ajeno indujo a la agresión de unas tribus contra otras, en el afán de posesionarse del territorio ajeno. Así surgieron las guerras étnicas, que aún en el presente impiden la unificación de pueblos y generan sus conflictos raciales.

1.3.1.- Con el correr del tiempo, estas actitudes grupales se individualizaron como aptitudes personales, dotando al ser humano de la capacidad para constituir su habitación familiar y surgió así el instinto de propiedad y con él la conciencia de que todo lo que era suyo, debía defenderlo con agresividad, si es que no deseaba ser despojado de sus posesiones. Pronto puso limites a su hábitat. El siguiente paso fue inventar las paredes y las puertas para impedir el acceso de personas ajenas a la familia.

1.4.- La gesta humana, es la historia de la concienciación instintiva de todo ese largo proceso de la territorialidad determinando la posesión, la propiedad y la supervivencia de cada familia.

2.- Diacrónicamente, el territorio tribal devino en territorio familiar y vecinal, éste en territorio social y la identidad de los nacidos en un mismo lugar predeterminó los sentimientos de nacionalidad de límites territoriales de cada nación.

2.1.- La idea de la territorialidad modificó los límites del territorialismo. La naturaleza emocional del ser humano se desdobló en infinitas dimensiones sentimentales. El amor extendió su presencia desde los seres queridos a la casa propia y a la patria, desde el culto a las tradiciones familiares y nacionales al imperativo deseo del progreso social humanitario. La patria, como propiedad territorial, cedió paso al culto ideológico y al económico. Pronto los países se asociaron en razón de sus creencias ideológicas y de sus necesidades económicas.

2.2.- Superando las diferencias ideopolíticas y religiosas, los pueblos suscribieron compromisos[3] bilaterales y multilaterales, para fortalecer sus intereses económicos. Los pueblos desarrollados invirtieron en el progreso de los menos desarrollados. Los pudientes financiaron el progreso de los carentes, e hicieron suyas las aspiraciones económicas de los menos favorecidos.

2.3.- Los compromisos de interacción económica, transferencia de servicios de telecomunicación, tecnológicos y/o de financiamientos de los países desarrollados a favor de los subdesarrollados, inevitablemente devinieron en convertirse en posesiones de ultramar[4] como una inevitable consecuencia de la interacción de las organizaciones que suministran[5] servicios financieros a los pueblos consumidores[6] y deudores. Así, el sistema crediticio atrajo a los carenciados del mundo. Después de calamitosas experiencias descubrieron que las ambiciones de territorialidad los exponía a frustraciones y fracasos, entonces crearon organizaciones que previamente calificaran los inevitables riesgos que cada país potenciaba.

3.- Lo que más preocupa a los inversores[7] extranjeros es el peligro que entraña un país emergente para sus inversiones. Este peligro implica un riesgo en la sobretasa que se paga en relación con los intereses de los bonos del Tesoro del país considerado el más solvente del mundo.

3.1.- Estos riesgos se evalúan tomando en cuenta el nivel del déficit fiscal, las turbulencias políticas, el crecimiento de la economía, la balanza de pagos (deuda interna + externa), la balanza comercial (exportaciones / importaciones), el PBI (producto bruto interno – producción nacional), las reservas internacionales (encaje y fondos del estado en el BCR), el desempleo, la inversión (interna y externa), el índice de la bolsa de valores, la inflación (índice de precios mayoristas y minoristas), la taza de ahorro interno, la taza de interés y la presión tributaria entre otros indicadores.

3.2.- El riesgo-país (RP) se acrecienta cuando los gobiernos de turno no garantizan la libertad y los derechos del libre mercado, cuando no cumplen con los requisitos de una democracia plena o cuando se exceden en las subvenciones y exoneraciones tributarias mermando el PBI. Las principales consecuencias de un alto riesgo-país son una merma de las inversiones extranjeras que determinan desocupación y bajos salarios para la población que tendrá un crecimiento menor de su economía. Cuanto más profunda es la crisis política de un gobierno, mayor es el riesgo-país, y menores serán los proyectos viables para que los suministradores obtengan una rentabilidad acorde a las posibilidades que encuentran en otros países mejor organizados.

3.3.- Una cosa es la economía del estado y otra cosa la economía del pueblo. Existen gobiernos que tienen intenciones de cumplir con la deuda externa porque amarran beneficios para su cúpula política. Subjetivamente se tipifica como países que tienen riesgo, a los gobiernos populistas que no pagan la deuda externa, que no respetan la propiedad privada ni los compromisos bilaterales ni multilaterales. Ciertamente hay gobiernos corruptos que para beneficiar a sus aliados no les importa perjudicar a los grupos de oposición, con exacciones conculcantes que terminan por promover la insurgencia y el terrorismo.

3.4.- Los inversores que suministran servicios jamás olvidarán prever el riesgo-país. Ellos ven en el incumplimiento del compromiso un conflicto de intereses: por un lado la oportunidad de multiplicar sus réditos patrimoniales, y por otro lado el riesgo de perder todas sus inversiones. Por eso, en sus convenios y tratados, preestablecen opimas sanciones y castigos en caso de incumplimiento.

3.5.- Encubiertos por intrincados “lobbys”, los corruptos politicastros promueven
fraudulentas estrategias que no tienen más objeto que lucrarse con ilícitas compensaciones a expensa de los contribuyentes, sin importarles gravar con abusivas políticas exaccionarias[8] la precaria economía de los contribuyentes, endeudando el futuro tributario quebrando la balanza de pagos y la deuda interna como externa, sin comprender que si no se pagan los compromisos se verán en la necesidad de refinanciamientos que empobrecerán aún más nuestra economía.

4.- Quienes contractualmente enajenan su patrimonio físico y psicocultural, serán inevitablemente avasallados por los derechos de territorialidad de las empresas inversoras. Por eso los gobernantes, como los empresarios nacionales, deben evitar asumir compromisos que no están seguros de poder cumplir.

4.1.- Estamos cansados de soportar gobiernos ineptos y corruptos que irresponsablemente sin consulta plebiscitaria, sin autorización contractual del estado pueblo, asumen compromisos que enajenan las reservas tributarias del tesoro público, a sabiendas que no podrán cumplir por el balance negativo de las reservas. Cuando estos hechos suceden, el inversor aplicará sanciones económicas que también están pactados con letra pequeña y cláusulas subliminales en los tratados multilaterales.

4.2.- Para modificar esta caótica realidad, será necesario corregir los errores que al amparo de una pseudo-democracia, ha propiciado el incremento de la corrupción en la administración pública. Cuando la desinteligencia se apodera de los politiqueros y politicastros nacionales, la enajenación de nuestros patrimonios será inevitable. Para conjurar estos peligros, las fuerzas vivas de la civilidad deben asumir decisiones trascendentales.

5.- Es necesario instituir un Consejo Consultivo, que delibere y aconseje qué puede y debe hacerse, y qué, aún cuando se pueda, no debe hacerse. Este consejo consultivo no debe tener autoridad ejecutiva. En coordinación con la “defensoría del pueblo” debe congregar las fuerzas vivas de la civilidad y de los medios de comunicación, para alertar sobre el contubernio de los politicastros y advertir a la ciudadanía, las inconveniencias de proyectos onerosos que pueden perjudicar la economía popular. Ojalá algún día, este consejo consultivo tenga derecho de vetar compromisos que atenten contra las necesidades prioritarias de la ciudadanía.

6.- Es tiempo que los ciudadanos de democracias como la nuestra -del segundo o del tercer mundo- tomen conciencia de los riesgos tributarios a los que se exponen cuando conceden facultades ilimitadas a los gobernantes que eligen. La mayoría de estas pseudo-democracias se han visto privadas de los beneficios de sus reservas económicas, por endeudamientos indeseados, suscritos sin consentimiento real, por corruptos politicastros, so pretexto de promesas de mejoras de vida, que se convirtieron en nefastas deudas externas que enajenan el futuro tributario y quebrantan la economía interna de las próximas décadas.

7.- Ha llegado el momento histórico en que la ciudadanía del mundo debe asumir el deber y el derecho de participar activamente en la supervisión -como co-accionistas que somos- de la empresa nacional llamada Patria. Ya no es tiempo de evadir nuestras responsabilidades. Es tiempo de asumir la obligación de cogobernar el territorio donde nacimos. Si realmente queremos que haya justicia y equidad social, debemos asumir la responsabilidad de fiscalizar el cumplimiento de los deberes de todos los servidores públicos, hasta perfeccionar una democracia plena. Sólo así podremos contribuir con la patria para lograr una nación auténticamente democrática.


[1] Zool., instinto por el cual ciertas especies dividen su habitat en territorios.

[2] Derecho Internacional: Consideración jurídica de extraterritorialidad que se da a una nación donde quiera que esté su patrimonio, como si formase parte del territorio de su propia nación.

[3] Compromiso: Acuerdo obtenido mediante concesiones recíprocas. Derecho: Convenio por el cual se decide someter un litigio a un árbitro.

[4] Territorio o bienes situados fuera de las fronteras de una nación, pero
que le pertenece por convenio, ocupación o conquista .

[5] Suministrar: Proporcionar a alguien algo, vendiéndolo, invirtiendo o donándoselo.

[6] Consumidor: Que consume. Persona física o jurídica que adquiere, utiliza o disfruta algún tipo de bien o servicio que recibe de quien lo produce, suministra o expide.

[7] Inversor: Que invierte dinero o que realiza colocaciones financieras.

[8]  Exaccionarias: de Exacción: Acción y efecto de exigir cobros injustos, aplicación de abusivos impuestos, multas, gravámenes confiscatorios

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