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La pandemia y la causalidad

“La ley de la causalidad es el instrumento de equidad de lo Dios, un instrumento insensible, un instrumento imparcial, un instrumento incapaz de simpatías ni de antipatías de ninguna clase. Un instrumento que sólo desencadena los factores que la estimulan, produciéndose las consecuencias inevitables de algunos elementos que participan en ella.

Es la única ley que permite realmente argumentar el principio de la imparcialidad divina y sustentar la idea de la justicia divina, como una justicia, que no se inclina jamás por los sentimientos de solidaridad ante nadie.” (S.G., La causalidad y la meditación crucial, charla.)

Creemos que iniciamos nuestra vida sin causalidad acumulada de vidas pasadas como se cree en otras doctrinas. Para nosotros, la ley de causalidad nos afecta permanentemente y los efectos contraídos en esta vida tendrán como resultado la vida espiritual que nos toque vivir, sin que esto condicione la siguiente vida. Cada vida, es un nuevo comienzo, con nuevas posibilidades para superarnos.

Existe una causalidad personal, pero también existe la causalidad familiar y mundial, como en el caso de la pandemia.

Para nosotros no es un castigo divino. Tampoco creemos que al sufrir una tragedia estamos saldando parte de nuestras deudas, porque todo está en correspondencia. Si pagamos algo, será la consecuencia de lo que hicimos. Por ejemplo, si somos infieles, la causalidad puede ser que no toca ser traicionado en algún momento como consecuencia. Seguro es más complejo que eso, porque hay muchos factores que juegan un rol. La causalidad es muy compleja de desentrañar. Para cada persona es diferente. Lo que debe entenderse es que recibimos lo que damos. Este recibir puede ser positivo o negativo, según la causalidad que dinamizamos.

Los estudiosos científicos son los que pueden desentrañar cuales han sido las causas reales de la pandemia y qué debemos hacer para evitar el contagio. Todo esto forma parte de la causalidad ya que en cada causa hay un efecto y si reconocemos las causas y las neutralizamos, lograremos evitar el efecto.

La enfermedad es el resultado de un cumulo de factores; por un lado, tenemos los factores psicológicos y hereditarios y por el otro los que corresponden a tomar las medidas sanitarias necesarias para prevenir contagios. Si sabemos que hay riesgo de contagio y buscamos el peligro ya sabemos a qué atenernos. Todo lo que hacemos es una constante causa y efecto.

Todo en la naturaleza está sometida a esta dinámica y es la forma en que la divinidad planifica y mantiene todo lo creado.

A todos estos factores hay que sumarle también, el equilibrio energético del planeta. Todos somos energía. Nuestras actitudes, pensamientos y actos, son emisiones energéticas y nuestras acciones negativas afecta su equilibrio.

Dicho esto, todos los pensamientos y actitudes negativas que tenemos como la falta de valores, resentimientos y odios obsesivos, sentimentalismos e idealismos irrealizables, una falta de planificación familiar que nos sume en la pobreza, emiten energías negativas que repercuten en nuestra causalidad familiar, social y mundial. La ignorancia nos hace cometer errores que pueden tener consecuencias mundiales sin haberlas previsto, como en el caso de la pandemia.

Les invitamos a todos a meditar en qué medida nuestras decisiones, actitudes y acciones han contribuido en la causalidad de nuestras vidas.

Malunma

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