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Año nuevo

Así como cada noche sentimos que morimos para renacer al día siguiente, así, cada año viejo sentimos que morimos un poco, y al iniciar cada año nuevo, sentimos la esperanza de un nuevo renacer, de un renovarnos a las vivencias de la vida, tratando de cambiar todo aquello que es nocivo, perjudicial y adverso para nuestras vidas, buscando las realizaciones, tanto físicas, culturales como espirituales

Esta expresión que Shikry Gama hizo en la primera ceremonia del año 1997 resume lo que todos los seres humanos, conscientes o inconscientes, en lo más profundo  de nuestros ser, vivimos al despedir el año que fenece.

No es agradable ver nuestros errores y por eso recurrimos a justificaciones y disculpas, pero si pensamos bien en qué nos conviene para la superación espiritual debemos darnos cuenta de que hay un secreto que nos mueve a la esperanza de un renacer, de querer renovar y cambiar las vivencias de la vida. 

El año es hija del tiempo. El año es la valoración de nuestras experiencias. Es el ciclo lunar y solar de vivencias anímicas que se renuevan y transforman en logros y fracasos, en los resultados obtenidos.

¿Por qué para Shikry Gama el tiempo es tan importante para la vida del ser humano? ¿Qué más nos dice acerca del tiempo?

El tiempo -en la simbología de la vida- es ese período de duración que se requiere para la transformación, la regeneración y la renovación del devenir, de la contingencia y de todo lo perecedero.  Los tiempos difíciles son también tiempos de regeneración, de transformación y de renovación de las posibilidades, por ello, toda adversidad suele contener los errores que no debemos volver a cometer.


El tiempo es un movimiento cíclico que nos hace revivir diversidad de experiencias. Unas veces son como fuerzas centrípetas que nos aprisionan en los sentimientos,  resentimientos y demás pasiones que obnubilan nuestro entendimiento, y otras veces son como fuerzas centrífugas que nos liberan de las consecuencias de la causalidad adversa -la deliberación- hasta evolucionar en la cotidianidad de nuestras vidas.

El tiempo nos permite descubrir la causalidad de nuestros actos: los aciertos y desaciertos. Las adversidades son como el maestro que nos permite obtener el entendimiento de la problemática de la vida y descubrir cuáles fueron los errores que ocasionaron las vivencias adversas. El tiempo nos permite descubrir cíclicamente cómo somos, nos repite las lecciones una y otra vez, hasta que aprendamos y entendamos que en «todo problema siempre hay cuando menos dos culpables, y que uno de ellos somos nosotros mismos.»

Uno de los requisitos fundamentales para cambiar las consecuencias de nuestros errores es tener la voluntad para cambiar. Es difícil adquirir esa voluntad por lo que el tiempo nos permite volver a sufrir las consecuencias de los actos errados, hasta que tengamos la motivación suficiente y la necesidad de cambiar. Para muchos humanos es tan difícil aprender de los errores que la adversidad coacciona sobre nuestro camino vivencial. Sucumbimos a cuadros de estrés, enfermedades y autodestrucción y para no seguir sufriendo eso nos vemos obligados a abrir nuevos caminos. Es un periodo de “destrucción” que permite reconstruir nuestras vidas. Nos motiva y fortalece la voluntad de cambiar para salir adelante. En la cosmovisión septriónica, la adversidad debemos verla como nuestra mejor amiga porque nos ayuda a tomar decisiones de cambio. Shikry Gama incluso afirma que la «adversidad es la gran maestra de los triunfadores»

Nuestra alma es esa «chispa Divina que debe impulsarnos a la superación espiritual
un principio fertilizante  que propicia vida. Que renueva vida. Que multiplica, transforma y diversifica la vida en la infinita variedad de su propia existencialos septriónicos jamás debemos  olvidar que, nuestros espíritus —los espíritus que son tocados por la Luz de la Omnipotente Trimurti y de la Omnisapiente Septimia (Lo Dios)— deben ser siempre como esa potencia de la fertilidad que genera vida, que transforma la vida, que se renueva permanentemente y que estimula en todos sus aspectos y diversidades, la potencia de la vitalidad para no perecer nunca jamás»

En el nombre de Shikry Gama invoco a la conciencia de todos los hermanos de buena voluntad para empezar el año nuevo abrazando ese espíritu septriónico primaveral que nos impulse a surgir como el ave fénix, renaciendo de nuestras cenizas vivenciales hasta alcanzar el camino de la evolución personal. Así como la fogata significa la transformación constante de los elementos, permítanos tener esa fuerza de voluntad para dejar de ser aquello que ya no deseamos ser, transformando  nuestro ser, sutilizando nuestro espíritu como los leños en flamas de luz.

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