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Ceremonia Annuaeónica

Annuaeónica: Del prefijo latín: «Annua«, que se repite cada año; Eón, Lo Dios, y de «ica«, sufijo que expresa valor afectivo. El inicio del Año Nuevo es motivo de una de las celebraciones festivas en que los estados anímicos del hombre experimentan infinidad de matices pensantes.

Miles son en realidad las posturas pensantes que emanan de las mentes hacia el espacio Astral, hacia la Luz del Creador, en esta trascendental noche. Pero muy pocos o casi nadie en realidad hace algo para aliviar y ayudar a los desventurados. 

Sabiendo como se sabe, que el pensamiento es energía, el Septrionismo desea unificar estas energías hasta constituir una gran energía pensante capaz de llegar hasta las dimensiones de Eón de Inteligencia Eterna (Lo Dios) para solicitar su Misericordia y sus bendiciones para los seres necesitados del mundo, y para que tengan un mejor Año Nuevo.

El Septrionismo quiere con el establecimiento de esta ceremonia, indicar a la humanidad cuál es la forma correcta de terminar el Año viejo y cómo recibir correctamente el Nuevo Año. Los errores que ocasionaron las adversidades vividas, deben ser corregidos en el Año venidero para no sufrir sus consecuencias. La causalidad de nuestras acciones solo puede ser modificada por la Voluntad de Eón de Inteligencia Eterna, porque solo Lo Dios puede prever los imponderables de la vida.

Los pueblos han hecho de la transición del viejo al nuevo año un acontecimiento de trascendental importancia para el destino futuro del ser humano y de sus familias. Muchos festejan los éxitos obtenidos durante el año que fenece haciendo derroche de riquezas en celebraciones donde el alcohol y los placeres obnubilan la inteligencia Otros, en la creencia de que según como se reciba el año nuevo así le tocará en suerte ese nuevo año, gastan sus ya pocos ahorros dándose algunas satisfacciones que quisieran gozar durante ese año entrante. Muchos son los que por las circunstancias adversas de la vida no pueden celebrar fiesta alguna; y viven momentos de frustración de oscuros y lóbregos resentimientos contra la vida y sus congéneres por la angustiosa y desesperada situación que viven por temores a los nuevos compromisos y retos que tienen que enfrentar las inciertas perspectivas del futuro inmediato.

Sabemos que la unión de pensamiento es una energía sinérgica superior a nuestras capacidades individuales; en esta ceremonia convocamos el sentir de todos los necesitados del mundo para unificar nuestros deseos en una poderosa potencia suplicante capaz de llegar hasta las dimensiones de Eón de Inteligencia Eterna (Lo Dios) para solicitar su Misericordiosa asistencia para todos los necesitados del mundo. Para que escuche nuestras peticiones y para que su Luz y su Suprema Voluntad iluminen nuestro entendimiento, para tomar decisiones correctas y para que tengamos perseverancia para concretar -en este año venidero- la realización de nuestros proyectos de vida. Conscientes que el pensamiento es la energía que vincula y hermana  a todos seres vivientes, los  septriónicos hacemos nuestra la transición cósmica del año viejo que se celebra en la noche del 31 de Diciembre al año nuevo por venir, que se inicia en las primeras horas de Enero de cada año; para unificar los deseos de toda la humanidad, en un poderoso sentimiento suplicante de solidaridad, capaz de llegar hasta la esencia de Eón de Inteligencia Eterna, Lo Dios, para suplicar Su munificencia para que todos los necesitados del mundo, tengamos un próspero año venidero.

La causalidad de nuestras acciones solo puede ser modificada por la Voluntad de Eón de Inteligencia Eterna, porque solo Lo Dios puede prever los imponderables de la vida. La exaltación de sentimientos que experimenta la humanidad entera en ese lapso del  fin de año es un inmenso caudal de energía pensante, capaz de elevarse hasta las dimensiones vibrantes de EON y lograr la fusión de nuestros sentimientos con su Divina Inteligencia hasta iluminar nuestras mentes predisponiéndonos a la realización de todas aquellas acciones que propicien los cambios necesarios en cada uno de nosotros hasta conducirnos al éxito, a la Paz y a la Armonía de nuestras relaciones.

Siempre estaremos expuestos a la incertidumbre de la supervivencia, como destinados a confrontarnos con el sino de las adversidad, que nos acecha en las esquinas del tiempo, tratando de sorprendernos en los momentos de tranquilidad o de descuido, procurando siniestramente golpearnos de las maneras menos previstas y pensadas (Item 1.2. Luc. 17, S.G.). Las vicisitudes y los imponderables de la supervivencia son consecuencia de la causalidad que cada ser humano desencadena en el ejercicio de su libertad de albedrío.

No siempre hacemos lo que debimos hacer, y, no siempre damos lo que deberíamos dar,  por eso, la incertidumbre pervive en nuestras conciencias con la misma persistencia que la fe en la divina providencia alimenta la esperanza nos prodigue la seguridad del mañana. Solemos callar cuando deberíamos hablar y hablar cuando deberíamos callar. Aún no hemos tomado conciencia de que sólo recibimos lo que damos, y con nuestros actos, correctos o incorrectos determinamos la causalidad de nuestras existencias.

La exaltación de sentimientos que experimenta la humanidad en este lapso del fin de año, es un inmenso caudal de energía pensante, que con fe y devoción mística puede ser elevada hasta las dimensiones cosmogónicas de Eón de Inteligencia Eterna, y lograr la fusión de nuestros sentimientos con su Divina Inteligencia para iluminar nuestras mentes predisponiéndonos a la realización de todas aquellas acciones que propicien los cambios necesarios en cada uno de nosotros hasta conducirnos al éxito, a la Paz y a la Armonía de nuestras relaciones 

Ceremonia

La ceremonia se realizará a través de una sala de reunión de Zoom. Aquellos que quieran participar, es necesario inscribirse en el formulario de abajo.

Inscripción:

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